Cuando nos referimos al estrés por lo general pensamos en algo negativo, que nos perjudica e impide sentirnos bien, relajados y tranquilos.

 No obstante, no todo el estrés es malo si no que hay un tipo de estrés beneficioso, positivo y hasta necesario, gracias al cual los seres humanos somos capaces de adaptarnos a situaciones cambiantes y asumir retos que implican una superación personal, activándonos de forma saludable para sentirnos creativos y desenvolvernos en nuestra sociedad de manera despierta y atenta, sin por ello estar alerta ante posible riesgo. A este tipo de estrés se le denomina eustrés, éste no genera conflicto por eso no se le presta demasiada atención.

Cuando se da el estrés positivo se experimenta una concordancia entre las demandas de la circunstancia y las posibilidades de respuesta que tiene la persona.

El estrés negativo, se le llama distrés y, por lo común, simplemente estrés, ya entendemos que es el que resulta negativo para la persona, porque afecta la salud física, emocional y mental.

El distrés viene referido a aquellas situaciones que sobrepasan la capacidad de respuesta de la persona, ya sea por falta de recursos o porque las situaciones son demasiado intensas o prolongadas.

 Una circunstancia que activa las respuestas fisiológicas, emocionales y cognitivas de la personas puede generar eustrés en un principio, pero si se prolonga o se repite con demasiada frecuencia, impidiendo la vuelta a la normalidad de todos los mecanismos que se han puesto en marcha, se convierte en distrés, que lleva a padecer los distintos síntomas y trastornos como son: El burnout equivalente a “estar quemado”. Se aplica básicamente en el ámbito laboral.

¿A QUE LE LLAMAMOS BURNOUT O SÍNDROME DEL QUEMADO?

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En el burnout se dan tres escalas según el modelo de Maslach y Jackson.

Primero se da un cansancio emocional, despersonalización y realización personal. Según este modelo podemos diferenciar el BURNOUT del ESTRÉS.

En el BURNOUT existe un grado de implicación emocional mucho más profundo y duradero, por parte de la persona que lo padece, que en el estrés.  Por este motivo cada vez se asocia más con las profesiones asistenciales, ya que en la mayoría de estas hay un desgaste que se produce al convivir diariamente con las necesidades y expectativas de las personas a las que se da servicio y que no siempre se pueden satisfacer.

Esta dificultad, no impide que el profesional, junto a la impotencia que experimenta, se sienta responsable y obligado a resolver los problemas y padecimientos de dichas personas.

El Burnout representa, un paso más del estrés crónico profesional, y llega como consecuencia de una situación prolongada de estrés no resuelto mientras se sigue estando en continua interacción con las personas necesitadas.

El profesional que padece burnout se va sintiendo progresivamente desilusionado y emocionalmente agotado, lo cual puede llevarle fácilmente  a la despersonalización, es decir, a distanciarse de sus alumnos, pacientes o clientes, experimentándolos como objetos impersonales que le son un carga y , en el peor  de los casos, volviéndose insensible ante sus necesidades. Paralelamente al cansancio emocional y a la despersonalización, en las profesiones asistenciales se puede dar también una disminución importante de la autorrealización personal, al sentirse la persona fatigada, desmotivada y “quemada” en su trabajo.

Con frecuencia el profesional asistencial está tan absorto en el cuidado de los demás, que no se permite dedicarse atención y cuidado a sí mismo, lo que acaba volviéndose en su contra y generándole un fuerte estrés y en el peor de los casos, enfermedad.

ESTRÉS

En algunos casos no somos conscientes de que el estrés es una enfermedad y lo confundimos con otras manifestaciones que tienen otra etimología y denominación. Otras veces lo asociamos erróneamente al exceso de trabajo y a la prisa, cuando también es posible padecer estrés debido a la rutina, el aburrimiento y la falta de motivación o ilusión.

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El estrés es una patología psicosomática que produce diversos síntomas físicos, emocionales y mentales, que varían en cada persona en función de sus predisposiciones genéticas, su personalidad y temperamento, la eficacia de su sistema inmunológico, de su madurez emocional, y de los recursos que posea para hacer frente a las circunstancias estresantes.

Algunos de los síntomas que se dan en la persona que padece estrés se manifiestan de la siguiente manera: En trastornos del sueño, aparato digestivo, sistema cardiovascular, sistema nervioso y sistema hormonal. Aunque no son exclusivos del estrés se pueden presentar cefaleas, ácido úrico, colesterol, cambios en el peso corporal, cambios en la presión arterial y en el azúcar en sangre, entre otras alteraciones orgánicas

¿Cuándo se dice que una persona está estresada?

  • Porque frecuentemente se sienten tensas y fatigadas.
  • Pueden presentar irritabilidad
  • Cambios de estado de ánimo
  • Dificultades de memoria y concentración
  • Cambios de hábitos alimentarios pueden verse modificados, con aumento o disminución del apetito.
  • También puede verse incrementado el consumo de tabaco, alcohol, café y otros estimulantes y sustancias adictivas.

Algunas de las manifestaciones emocionales frecuentes que acompañan al estrés son:

Excesiva preocupación por las cosas y la incapacidad para controlarlas e incapacidad para desconectarse del trabajo ni de las intranquilidades que le produce.

Algunas de las manifestaciones que suelen acompañar al estrés son la ansiedad, tristeza, angustia, inquietud, desesperanza, baja autoestima y depresión.

¿Cómo determinar si se padece estrés o burnout?

Lo primero es consultar a un especialista cuando se vive una alteración significativa y duradera en los hábitos cotidianos. Cambios en el estado anímico o en las capacidades intelectuales y cognitivas, sin que haya una razón de la que se sea consciente o aun habiéndola.

Ante esta situación para obtener una mayor atención especializada le recomendamos que acuda a un consultorio o ambulatorio.

  • Consultar la situación con la doctora o médico de cabecera.
  • Consultar con la psicóloga/o.
  • Psiquiatra.

 

En nuestro consultorio estaremos encantados de atenderle, visítanos en nuestra página web o llámenos para concertar una cita.

 

 

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